Hace años que sabemos que el cáncer no es una sola enfermedad, sino más bien un conjunto de enfermedades relacionadas en las que se suman errores a nivel bioquímico y genético dentro de las células, y que puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo.
De forma muy simplificada, hay 2 drivers que contribuyen en el desarrollo de un tumor maligno; daños en el ADN y procesos inflamatorios.
• Daños en el DNA: pueden devenir de mutaciones heredadas en genes como el BRCA1 y BCRA2 (asociados a cáncer de mama y ovario) o mutaciones supresoras en genes de protección como el TP53. Pero además de las mutaciones heredadas, pueden aparecer mutaciones “de novo” sin antecedentes, o incluso localizadas en un cierto tipo de
células, debido a la exposición de carcinógenos como el tabaco, el amianto o pesticidas. En este caso, los análisis genómicos pueden dar mucha información en cuanto a la
prevención, diagnóstico y pronóstico, especialmente si existen antecedentes familiares.
• Procesos inflamatorios: un estado de inflamación mantenida en el tiempo puede aumentar la posibilidad de que se desarrolle el proceso cancerígeno, ya sea actuando como “gatillo” habiendo presente una mutación previa, o incluso cuando no la hay. La inflamación es un mecanismo de defensa del cuerpo frente a factores de estrés. Es aquí donde se puede trabajar en la prevención, sumando acciones que mantengan un nivel inflamatorio bajo (no fumar, evitar el sedentarismo, dieta mediterránea, omega-3, etc.) Hay otros factores biológicos que mantienen un estado de inflamación crónico, como la bacteria Helicobacter pylori, que aumentan el riesgo de cáncer gástrico u otras disbiosis microbianas.
Las tecnologías ómicas son fundamentales para caracterizar y comprender los distintos ambientes tumorales, no sólo para encontrar dianas terapéuticas, sino para comprender su desarrollo y trabajar en su prevención.
Un ejemplo de ello ha sido la asociación de firmas de microbiota al cáncer de colon en las que encontramos bacterias como Fusobacterium nucleatum, propia de la cavidad oral y presente en procesos de periodontitis, demostrando la importancia de la microbiota oral en la salud sistémica.
En Microomics Systems, S.L. trabajamos caracterizando muestras de biopsias tumorales a nivel transcriptómico y metagenómico, solventando la problemática que presentan la mayoría de este tipo de muestras, como es la baja carga microbiana o la degradación del RNA. Siguiendo esta línea hemos caracterizado muestras de líquido cefalorraquídeo, biopsias de intestino, líquido amniótico o tejido cerebral, además de otras matrices más usuales en estos casos, como heces o saliva.
En definitiva, el estudio de las comunidades microbianas presentes en proceso oncológico de forma localizada o deslocalizada, puede dar lugar a nuevas formas de abordar dicha enfermedad.
Escríbenos y cuéntanos tu proyecto. Juntos sumamos.
